Artículo
Date
2016
Abstract
Cuando a mediados de los noventa tomé mis primeros cursos de monetaria la autonomía del Banco Central ya era parte fundamental del paisaje económico de Chile. Para ese entonces como había señalado Roberto Zahler algunos años antes al asumir la presidencia del Banco Central ya se observaba 'entre los especialistas de las más diversas inclinaciones ideológicas un creciente acuerdo acerca de la conveniencia de disponer de un Banco Central autónomo'. Así el nuevo arreglo institucional propuesto en la Constitución de 1980 pero implementado recién en las postrimerías del régimen militar emergía como la manera más apropiada de eliminar la subordinación de la política monetaria al ciclo político y de corregir los incentivos que enfrentaban las autoridades del ente emisor entregándoles a la vez el grado de discrecionalidad necesario para suavizar el impacto de los distintos shocks que periódicamente golpean a la economía.
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